Ponga 350 g de azúcar en una cazuela, añada 100 ml de agua y deje que se caramelice. Cuando el sirope adquiera un color ámbar uniforme, añada 30 ml de vinagre y 200 g de crema. Siga calentando durante 1 minuto y deje que la butterscotch se enfríe durante aproximadamente una hora.

 

Ponga una generosa capa de butterscotch en el fondo de un vaso, caliente 150 ml de leche sin que hierva y emulsione con una batidora de mano o una cafetera de pistón. El resultado será una espuma suave.

 

Prepare el café y, una vez listo, vierta primero la leche en el vaso y luego el equivalente de una taza de café espresso.