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A Cup With

Mathilde Chatellard

Jueza de línea

Mathilde Chatellard aprovecha los descansos para disfrutar de un refrescante Iced Latte de Lavazza. Después de varias horas al sol, en la primera línea de Roland-Garros, llega la bebida helada.

Mathilde pasa muchas horas bajo el sol a unos metros de los tenistas más famosos del mundo, no como parte del público, sino como jueza de línea.

Es un trabajo difícil que requiere una concentración absoluta. Mathilde, como buena profesional, no se deja distraer. Sin embargo, a veces es difícil, especialmente cuando trabaja en la famosa cancha Philippe Chatrier. Allí es difícil olvidar que millones de fans de todo el mundo la observan.

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“Hay más gente mirando”, dice Mathilde mientras degusta su Iced Latte. “Sabes que estos partidos se emiten en televisión y debes ser mucho más estricto contigo mismo”.

En esa misma cancha de arcilla roja de Philippe Chatrier sucedió algo que Mathilde nunca olvidará. “El año pasado, un jugador casi lanzó su raqueta a mi cabeza. Al devolver un saque, la raqueta resbaló de sus manos y la esquivé por un pelo”, comenta riéndose.

Mathilde nos tranquiliza diciendo: “Obviamente, después se disculpó. Pero no fue su culpa, no lo hizo a propósito”.